ESTADO DE CONSERVACIÓN.

El Monumento al Cid campeador está compuesto por una figura principal realizada en bronce, que se asienta sobre un elevado pedestal de granito con inscripciones y con placas adosadas de piedra caliza.

 Su ubicación, en una isleta medianera entre dos vías de intenso tráfico de la ciudad resulta determinante en el estado de conservación que hoy presenta. La contaminación ambiental, por tanto, se establece como el principal agente de deterioro tanto en la piedra, como en el bronce.

BRONCE.

El bronce presentaba un alto nivel de deterioro debido especialmente a la presencia de microporos y a la exposición de la escultura a la intemperie en un entorno urbano donde la contaminación con presencia de azufre y amoniacos, así como otras partículas metálicas derivadas de la concreción de hidrocarburos, era muy acentuada.

Estas condiciones unidas a la humedad provocaban la corrosión de la superficie metálica, la meteorización (lluvia) había eliminado la pátina artificial, y en la primera pátina que se forma en la capa exterior del material original se adviertía el ataque de la contaminación: corrosión de aleación con aspecto polvoriento de la superficie, diferentes tonos en verdes y azules. Existía presencia de cloruro básico de cobre inestable que es el origen de la corrosión que actuaba además como esponja,  al ser muy polvoriento, absorbiendo mas humedad.

El bronce posee la cualidad que crea su propia pátina estable (sulfato cuproso) de protección en condiciones normales medioambientales. Hasta la industrialización los bronces en exteriores no tenían problemas.

PEDESTAL.

Depósitos de suciedad: Constituían el principal problema del basamento. Gran parte de la superficie estaba cubierta por una espesa costra negra de carbonatación y sulfatación generada por la contaminación ambiental y enfatizada por el lavado parcial de las lluvias.

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