La Cruz de la Cerrajería estaba policromada.

La Cruz de la Cerrajería que contemplaron los sevillanos de los siglo XVII y XVIII fue muy distinta a la que conocemos actualmente. Las distintas actuaciones que se han sucedido desde finales del siglo XIX homogeneizaron su apariciencia dotándola de un revestimiento oscuro que ocultaba la riqueza cromática que tuvo en origen.

Gracias al grabado, sabemos que las cartelas que sostienen los dragones estaban policromadas, representando distintos escudos y emblemas en su superficie. De ahí que pensásemos, que este tipo de acabado fue general para toda la Cruz.

Las labores de limpieza y las catan han desvelado pequeñas superficies doradas y preparaciones de yeso, que habían sobrevivido a la limpieza profunda llevada a cabo en 1978. Igualmente, han aparecido pequeños detalles incisos que en su día irían resaltados con colores y que permanecían ocultos bajo la yuxtaposición de capas pictóricas. Este es el caso del único ángel lamparero original que conserva la Cruz, donde pueden verse los ojos y una especie de Rosario o collar con cuentas y terminado en una Cruz latina que pende de su cuello.

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