LA CRUZ DE LA CERRAJERÍA: ANÁLISIS CULTURAL.

 

Orígenes.

El culto a la Santa Cruz en el lugar llamado Plaza o Plazuela de la Cerrajería, colindante a Sierpes, se remonta a los albores del siglo XVII. Sabemos que en torno a los primeros años de la centuria un grupo de devotos de la imagen de la Virgen de Regla representada en un retablo callejero levantan una Cruz de madera a la que veneran como Titular de la nueva Hermandad[1].

Apenas contamos con datos sobre esta primitiva Cruz, aunque conocemos que fue profusamente engalanada en la procesión celebrada con motivo del culto a San Fernando en 1671[2]. La fragilidad de la madera a la intemperie y la creciente devoción que despertaba la Cruz debieron ser culminantes para que en 1692 esta hermandad vecinal de la Cerrajería encargase al maestro rejero Sebastián Conde la Cruz de hierro que conocemos actualmente. Fue colocada el 1 de noviembre del mismo año en la Plaza de la Cerrajería, en la confluencia con Sierpes, siendo trasladada en solemne procesión desde las gradas de la Catedral de Sevilla sobre una carroza conducida por la Hermandad del Rosario[3].

La Cruz quedó instalada en este emplazamiento recibiendo culto de los fieles y celebrándose en su honor una solemne función religiosa cada 3 de mayo con motivo de la festividad de la Santa Cruz. Así debió permanecer hasta 1729, cuando se traslada al Convento de Nuestra Señora de Consolación, que se hallaba en la confluencia actual de Sierpes con Rioja.

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1771. Sevilla. Plano de la ciudad.

 Este movimiento fue debido a las operaciones realizadas con el fin de facilitar el tránsito del cortejo de la visita que hicieron los Reyes a Sevilla[4]. En el compás del Convento permaneció hasta que en 1734, debido a la sequía, los vecinos solicitaron su reinstalación. Volvió a quitarse en 1796 y nuevamente, tras ser ubicada, se removió en 1816 para la visita de “las Princesas del Brasil”.

Un año después, en marzo de 1817, los vecinos de la Plaza de la Cerrajería solicitan al Ayuntamiento el retorno de la Cruz a su ubicación tradicional[5], petición a la que se accede colocándola en 1818.

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1817. Sevilla. Grabado de la Sta. Cruz de la Calle de Las Sierpes. Biblioteca de la Universidad de Sevilla.

 En febrero de 1840 unos vecinos del entorno de Sierpes y Cerrajería piden al Ayuntamiento la retirada de la Cruz por ser un estorbo en el tránsito de carruajes y con el fin de evitar las “irreverencias a su alrededor”, pues servía de apeadero para las bestias que quedaban amarradas a su pedestal[6]. Meses más tarde la Junta del Museo Provincial se ofrece a depositar la Cruz en su sede y a exhibirla como parte de su colección. Días después, el 27 de marzo, se notifica al aguador, cuyo puesto de aguas se encontraba en la base de la Cruz, que traslade su negocio pues se procedería a la retirada de la Cruz esa misma noche. El movimiento se produce durante la noche entre el 30 y 31 de marzo, según consta en el acta de recepción firmada por el conserje del Museo y confirmada un día después[7].

 En 1844 un grupo de vecinos redacta un manifiesto colectivo con recogida de firmas para pedir al Ayuntamiento el restablecimiento de la Cruz, dadas las calamidades que están sufriendo ese año y teniendo en cuenta sus antecedentes milagrosos[8].

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1916-1918. Sevilla. Museo Arqueológico Provincial.

 

En 1916 en sesión celebrada en el Ayuntamiento, el señor Montoto Sedas solicita la ubicación de la Cruz de la Cerrajería en la Plaza de Santa Cruz debido al “renacimiento de las artes decorativas”. Pese a la oposición de D. Manuel del Campo, director del Museo Arqueológico, el Ayuntamiento tramita favorablemente la petición y recibe cartas donde se exige que la Cruz sea instalada en algunos de los jardines de la ciudad, concretamente en el Jardín de Catalina de Ribera, para lo cual se solicitan los permisos necesarios al Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes (09/05/1916).

La respuesta afirmativa llegó al Ayuntamiento de Sevilla en carta fechada el 5 de junio de 1918:

Excmo. Sr. Don Pedro Rodríguez de la Borbolla.

Querido Perico: Tengo el gusto de participarte que se ha resuelto favorablemente lo de la Cruz de la Cerrajería y el Ministro te remitirá el traslado de la real Orden. Sabes que te quiere tu buen amigo. Natalio (firma)”.

A mediados del mismo mes el Ayuntamiento recepciona la obra. Enterada la Real Academia de Bellas Artes, proponen sus miembros como ubicación final la Plaza de Santa Cruz, aludiendo al valor artístico de la pieza, la belleza del entorno, la coincidencia con el nombre de la plaza, las dimensiones y proporciones del entorno y del bien, así como otros condicionantes históricos y conmemorativos, pues consideraban que la presencia de la Cruz en ese lugar recordaría la desaparecida Parroquia de la Santa Cruz. Santiago Montoto remite carta favorable al criterio de la Real Academia y adjunta presupuesto de instalación que asciende a 540’50 ptas[9]

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1920. Sevilla. Plaza de Santa Cruz.

  

RESTAURACIONES.

Desde su ejecución en 1692 hasta la fecha actual constan documentalmente tres intervenciones de distinto alcance y naturaleza, aunque entendemos que en los diferentes traslados realizados en el Siglo XIX, la Cruz debió sufrir sucesivas reformas.

La primera restauración sobre la que se tiene alguna referencia se realizó en junio de 1918, pues en la propuesta de la Real Academia de Bellas Artes para que fuese instalada en Santa Cruz se hace referencia a su “reciente restauración”. Ésta debió consistir en la reposición de elementos que faltaban, pues tal y como consta en el acta de recepción del Ayuntamiento de Sevilla cuando es devuelta por el Museo Arqueológico existían lagunas muy importantes:

Esta Cruz está adornada con hojas, serpientes, dos ángeles de cuatro que debió tener, quedando tres figuras de Santos clavadas en tres de los ángulos de su base; tiene su base cuadrada algo mutilada y según la tradición fue construida a golpe y lima por los obreros del siglo XVII. Alto de la Cruz 2’93 metros. Brazos de la Cruz 2,10 metros. Sierpes y hojas que forman su base de 0’77 metros. Alto del pedestal 1’49 metros. Ancho del mismo 1’10 metros. Firmado Francisco de las Barras[10].

En 1977 se sustituyen los faroles que poseía. Esta actuación sirvió para tomar conciencia de la Cruz y de su estado de conservación. A partir de este momento, se producen sucesivas peticiones desde distintos estamentos para restaurarla.

La restauración llegó en octubre de 1978, la intervención fue dirigida por el orfebre Fernando Marmolejo y ejecutada por el herrero José Román Rodríguez. La actuación consistió en labores de consolidación general y reintegración de lagunas sin llegar a su estructura interna. Los elementos deteriorados (cartelas y hojarascas de la base y de la Cruz) fueron sustituidos por nuevas copias realizadas en hierro y chapa metálica, según dibujos realizados por Marmolejo. Se limpiaron las superficies oxidadas y finalmente se procedió a la aplicación generalizada de minio para posteriormente ser pintada: “se le dará una pintura característica del hierro que es un ferrobrum a base de plombagina, cutos componentes son a base de aceites, barniz y color[11]·

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1978. Fernando Marmolejo.

 

SIMBOLOGÍA.

Dentro del ámbito de los monumentos públicos urbanos, la Cruz de la Cerrajería pertenece a la tipología de altar público. En este sentido, es concebida como un ara donde la Cruz se representa de manera triunfante revestida de una serie de elementos simbólicos que vienen a completar su significado religioso.

 Sebastián Conde configuró la Cruz siguiendo la tradición barroca propia de su tiempo, por lo tanto, nos encontramos un crucero donde sus partes compositivas aparecen ocultas bajo una profusa yuxtaposición de elementos repetidos, motivos vegetales y florales, que vienen a ampliar el significado y a reforzar su función sacra.

 Entre estos motivos vegetales destaca la hoja de acanto, utilizada en el cuerpo y brazos de la cruz, así como en la base formando roleos y terminando en amplias rosetas. El acanto es un motivo ornamental de origen clásico que en el contexto religioso simboliza la pasión de Cristo.

Hay que tener en cuenta que existen dificultades a la hora de identificar los motivos fitomórficos debido a la esquematización obligada por la técnica y a la estetización propia de una obra artística. Ello se ve en que la representación de las flores se observan ciertos detalles, como hojas, que permiten su identificación aún existiendo elementos naturales de la especie que han sido modificados o directamente suprimidos.

En los puntos donde se fijaron los clavos de Cristo aparecen éstos representados y clavados en el interior de sobresalientes lirios. Esta flor tiene un amplio significado religioso, aunque dentro del contexto de una Cruz puede ser interpretada como signo de esperanza en el sacrificio de Cristo. El lirio brota de las llagas de Cristo por la redención de los hombres, pues lirios también brotaron de las lágrimas de Eva al ser expulsada del Edén. Además, la tradición barroca, creía que los lirios nacían por sí solos, de ahí que se colocasen señalando las tumbas de personas ejecutadas por delitos que no cometieron. Otros tres coronan la cartela del INRI, aludiendo a la Santísima Trinidad.

En la parte superior encontramos unas representaciones muy esquematizadas de pasifloras, también conocidas como “la flor de la Pasión” o “flor pasionaria” debido a que sus diferentes partes han sido interpretadas como figuraciones de elementos y pasajes de la Pasión y Muerte de Cristo. En definitiva, iconográficamente la Pasiflora representa a Cristo sufriente a través de los instrumentos de la Pasión. No hay que dejar atrás su ubicación dentro de la Cruz rodeando el cuerpo superior, ya que parece recordar la corona de espinas.

John Parkinson. Paradisi in sole Paradisus terrestres. Grabado, 1629.

Otras de las flores presentes son las rosas, que entre otras connotaciones suele aludir a la sangre de Cristo y a la regeneración.

El centro de la Cruz se abre con la corona de espinas cobijando un corazón traspasado.

Otras de las representaciones figurativas son los ángeles lampareros, las serpientes o sierpes en la base, aludiendo al mal vencido por la Cruz y los cuatro Evangelistas en cada ángulo del pedestal.

 

TÉCNICA.

En la realización de la Cruz de la Cerrajería observamos detalles que reflejan como Sebastián Conde trabajó en un momento de transición estética y técnica en cuanto combina la tradición local con nuevas ideas procedentes de corrientes francesas. En su construcción recurrió a la forja, siguiendo la técnica extremeña que tan extendida estaba por los talleres andaluces.

Compositivamente, la Cruz se resuelve a base de la repetición de motivos ejecutados de manera independiente a partir de barras de sección cuadrangular. Todos estos elementos se van yuxtaponiendo y acumulando hasta resolver una forma perfectamente modulada, que a pesar de su abigarramiento y juegos de volúmenes, no crea confusión y define perfectamente la forma representada.

El resultado es una portentosa obra de hierro muy representativa del Barroco y celebrada por todos los especialistas. Ya a principios del Siglo XX, desde el Museo Arqueológico Provincial se velaba por su custodia en un lugar cerrado debido a sus elevados valores artísticos, motivos aludidos también por Montoto para exigir lo contrario, su reposición al viario público.

Ha sido considerada como “primor de hierro afiligranado que más parecía obra de orfebre que de herrero[12]. También José Gestoso, pese a su tendencia neoclásica, alaba los trazos barrocos, la fineza de su labor y su técnica esmerada, exceptuando las figuras de los Evangelistas[13]. También González de León aplaudió la obra como “gran primor en el arte, así en sus calados y adornos, como dibujo y conclusión por lo que es celebrada de los mejores artistas[14].

Apenas contamos con datos sobre la producción de Sebastián Conde, constando como obra suya, además de la Cruz, la rejería de unos balcones situados en la calle O’Donell de Sevilla. Las connotaciones históricas relativas al encargo de la Cruz, revelan que Sebastián Conde gozaba de cierta notoriedad dentro del gremio de los rejeros sevillanos. La Cruz de Cerrajería es su gran obra, la más conocida y aplaudida en todos los tiempos, tanta fama le ha aportado a su autor que en 1881 su localidad natal, Almonte, le dedicó la rotulación de una de su calles.

 

DEVOCIÓN: MILAGROS Y TRADICIONES EN TORNO A LA CRUZ DE LA CERRAJERÍA.

El carácter devocional está estrechamente vinculado al origen de la Cruz de la Cerrajería, pues fue el culto creciente hacia una Cruz de madera lo que terminaría motivando el encargo de la obra de hierro a Sebastián Conde, cuyas dimensiones y virtuosismo técnico ya nos revela la importancia con la que fue concebida.

Este factor devocional estuvo presente a lo largo de toda su historia hasta su retirada definitiva en 1840. Resulta muy ilustrativo sobre el culto y adoración que Sevilla profesaba a esta Cruz lo escrito en 1844 por un grupo de vecinos al demandar la restauración de la Cruz en su lugar original:

Más de una vez en las públicas calamidades, no imploró Sevilla en vano por su intercesión los cultivos de la provincia, pues que al colocarla en el sitio que ocupaba se experimentaron luego visiblemente la cesación de las grandes secas que amenazaban destruir los fértiles campos de Andalucía, produciendo mortíferas enfermedades[15].

El recuerdo citado se remonta a 1729, cuando ante la visita de la Corte la Cruz es retirada y depositada en el Convento de las Mínimas, donde estuvo hasta 1734. Durante estos años Andalucía sufría una gran sequía que terminaba con los cultivos y provocaba grandes hambrunas y con ello enfermedades. En este contexto, un franciscano muy venerado en la ciudad, fray Sebastián de Jesús predijo que una vez colocada la Cruz y en reposición de tal agravio, la lluvia socorrería los campos. Los vecinos solicitaron su reposición y una vez colocada fueron continúas y abundantes las lluvias, cumpliéndose el prospero milagro que el franciscano había predicho[16].

Lo mismo sucedió cuando el 7 de abril de 1818 se repuso y comenzó a llover en la misma madrugada para gran asombro del pueblo. Con el fin de alabar solemnemente el traslado y en acción de gracias por el milagro, se celebró función religiosa en el Convento de las Mínimas de la calle Sierpes y se hizo estación del Santo Rosario desde la iglesia de San Vicente hasta la Cruz de la Cerrajería, que se encontraba engalanada con hachas de cera y lámparas de arañas[17].

En el siglo XIX se celebraba en la Plazuela de la Cerrajería entorno a la Cruz festejos populares en el marco de las Cruces de Mayo, adornándose con flores y farolillos. También se celebraban a sus pies estaciones de los diversos rezos públicos del Santo Rosario que se celebraban en procesiones por la calles las hermandades.

En estas fechas se narraban también sucesos legendarios en torno a la Cruz, como la historia del caballero, famoso por sus amoríos y vanidades, que en el siglo XVIII murió ante la Cruz[18].

RÉPLICAS E INFLUENCIAS.

La admiración que ha despertado la Cruz de la Cerrajería ha quedado demostrada por la cantidad de réplicas que existen y por los numerosos objetos artísticos que la han tomado de referencia.

– Cruz de la espadaña de la Ermita de Ntra. Sra. Del Rocío. El Rocío (Almonte, Huelva). 1981.

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– Cruz de la Calle del Santo Cristo. Priego de Córdoba.

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– Cruz de Guía de la Cofradía del Stmo. Cristo de las Misericordias, Santa María de la Antigua y Nuestra Señora de los Dolores. Taller de los Hermanos Delgado (Sevilla), 1998.

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– Monumento a Sebastián Conde. Almonte (Huelva).

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FUENTES.

  1. Documentación.

– Archivo Histórico Municipal de Sevilla (A.H.M.S.). Colección Alfabética. Caja 839: Cruces en las plazas de Sevilla. Carpeta 116. Documentos 1840-1918.

– Archivo particular Fernando Marmolejo. Cedido por Marmolejo H Orfebres. Dibujo a escala sobre la restauración de la Cruz de la Cerrajería. 1978.

– ABC . Sevilla. 25/10/1929. Pág. 17.

– ABC . Sevilla. 03/05/1936. Pág. 12.

– ABC . Sevilla. 05/08/ 1937. Pág 12.

– ABC . Sevilla. 04/09/1954. Pág. 13.

– ABC . Sevilla. 03/11/1973. Pág. 49.

– ABC . Sevilla. 13/07/1977. Pág. 07.

– ABC . Sevilla. 16/09/1977. Pág. 10.

– ABC . Sevilla. 16/11/1978. Págs. 13, 39 y 40.

– ABC . Sevilla. 18/11/1978. Págs. 39-40.

– ABC . Sevilla. 02/06/1979. Pág. 69.

– ABC . Sevilla. 09/11/1979. Pág. 01.

– ABC . Sevilla. 24/03/1982. Pág. 34

– ABC . Sevilla. 05/07/1983. Pág. 15.

– ABC . Sevilla. 01/02/2004. Pág. 65.

  1. Bibliografía.

– A.A.V.V: “Diccionario histórico de las calles de Sevilla”. Sevilla, 1991.

– CHAVES REY, Manuel: “Páginas sevillanas: sucesos históricos, personajes célebres, monumentos notables, tradiciones populares, cuentos viejos, leyendas y curiosidades”. Sevilla, 1894.

– DE LA TORRE FARFÁN, Fernando: “Fiestas de la S. Iglesia Metropolitana y Patriarcal de Sevilla al nuevo Culto del Señor Rey S. Fernando….”. Sevilla, 1671.

– DE MENA, José María: “Historia de Sevilla”. Sevilla, 2011

– ESPIAU EIZAGUIRRE, Mercedes: “El Monumento público en Sevilla”. Sevilla, 1993.

– GARCÍA BERNAL, José Jaime: “El fasto público en la España de los Austrias”. Sevilla, 2006.

– GONZÁLEZ DE LEÓN, Félix: “Noticia histórica del origen de los nombres de las calles…”. Sevilla, 1839.

– GESTOSO Y PÉREZ, José: “Ensayo de un diccionario de los artífices que florecieron en Sevilla desde el siglo XIII al XVIII”. Sevilla, 1899.

-OLLERO LOBATO, Francisco: “La Arquitectura en Sevilla durante el Lustro Real (1729-1733)”. En “Sevilla y Arte: las artes y el Lustro Real”. Madrid, 2010.

– ORDUÑA VIGUERA, Emilio: “Rejeros españoles”. Madrid, 1915.

– VÁZQUEZ Y COMPAÑÍA, Viuda: “Noticia de la Cruz de la Cerrajería de Sevilla”. Sevilla, 1817.

– VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, Javier: “Anales de Sevilla: reseña histórica de los sucesos políticos, hechos notables…”. Sevilla, 1871

[1] MONTOTO, Santiago: “La Virgen de Regla de la Calle de las Sierpes”. En ABC de Sevilla. 04/09/1954. Pág. 13.

[2] DE LA TORRE FARFÁN, Fernando: “Fiestas de la S. Iglesia Metropolitana y Patriarcal de Sevilla al nuevo Culto del Señor Rey S. Fernando….”. Págs. 291-2.

[3] VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, Javier: “Anales de Sevilla: reseña histórica de los sucesos políticos, hechos notables…”. Sevilla, 1871. Págs. 215-6.

[4] A.H.M.S. Sección V. V303. Exptes: 6-7.

[5] A.H.M.S. Colección alfabética: Cruces en plazas de Sevilla. C 839/116.

[6] Ibidem.

[7] Ibidem.

[8] Ibidem.

[9] La documentación escrita y gráfica sobre los últimos traslados de la Cruz, así como su colocación en el Museo y su instalación definitiva en Santa Cruz se en encuentra en la Caja 839, carpeta 116 de la Colección Alfabética del Archivo Histórico Municipal de Sevilla.

[10] A.H.M.S. Colección Alfabética. Cruces en las plazas de Sevilla. 839/116.

[11] ABC de Sevilla. 18/11/1978. Págs. 39-40.

[12] DE MENA, José María: “Historia de Sevilla”. Sevilla, 2011.

[13] GESTOSO Y PÉREZ, José: “Diccionario de artífices sevillanos”. Tomo II. Pág. 363.

[14] GONZÁLEZ DE LEÓN, Felix: “Noticia histórica del origen de los nombres de las calles…”. Sevilla, 1839. Págs. 36-37.

[15] A.H.M.S. Colección Alfabética. 839/116.

[16] VELÁZQUEZ Y SÁNCHEZ, Javier: Op. Cit.. Sevilla, 1871. Págs. 215-216.

[17] VÁZQUEZ Y COMPAÑÍA, Viuda: “Noticia de la Cruz de la Cerrajería de Sevilla”. Sevilla, 1817.

[18] CHAVES REY, Manuel: “Páginas sevillanas: sucesos históricos, personajes célebres, monumentos notables, tradiciones populares, cuentos viejos, leyendas y curiosidades”. Sevilla, 1894. Págs 242.244.